Disbiosis: cuando el equilibrio intestinal se altera

El intestino humano es el hogar de una comunidad compleja de microorganismos conocidos como microbiota intestinal. Esta microbiota cumple funciones esenciales para el bienestar general, desde la digestión de nutrientes hasta el soporte del sistema inmune. Sin embargo, cuando se rompe el equilibrio entre las bacterias beneficiosas y aquellas que pueden resultar perjudiciales, se produce lo que los especialistas llaman disbiosis intestinal.

Factores que desencadenan la disbiosis

Hay diversos factores que pueden influir en la composición y diversidad de la microbiota intestinal: Causas:

  • Condiciones metabólicas: las alteraciones de la microbiota se asocian con exceso de peso, colesterol elevado y procesos inflamatorios.
  • Uso de antibióticos
  • Corticoides
  • Dietas extremas
  • Situaciones de estrés
  • deshidratación
  • Trastornos funcionales: la disbiosis también aparece en personas con estreñimiento crónico o síndrome de intestino irritable, influyendo directamente en los síntomas digestivos.
  • Edad: estudios clínicos han demostrado que, a medida que envejecemos, se producen cambios en la fisiología y la función intestinal que aumentan la susceptibilidad a enfermedades relacionadas con el intestino. En personas mayores de 60 años, por ejemplo, se ha observado una disminución en bifidobacterias y lactobacilos, acompañada de un aumento de enterobacterias.

Consecuencias de la disbiosis

Cuando la microbiota pierde su equilibrio, pueden observarse efectos en distintos sistemas:

  • Digestivo: mayor riesgo de estreñimiento, tránsito intestinal más lento y sensación de malestar abdominal.
  • Inmunológico: disminución de la capacidad del organismo para defenderse frente a infecciones y menor regulación de procesos inflamatorios.
  • Metabólico: impacto negativo sobre parámetros como el colesterol total, las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y los marcadores inflamatorios.

¿Cómo recuperar el equilibrio de la microbiota?

Los estudios clínicos muestran que consumir probióticos ayuda a restablecer la microbiota cuando se encuentra alterada. Su incorporación favorece el aumento de bacterias beneficiosas y la reducción de las que pueden afectar la salud. Esto se traduce en un mejor tránsito intestinal, menos molestias digestivas y, en algunos casos, mejoras en parámetros como el colesterol y la inflamación. De esta forma, los probióticos se convierten en una herramienta útil tanto para revertir la disbiosis como para prevenirlo.

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